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Cr. Gustavo Gallego.

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Correo de Opinión

Las frases más preocupantes surgieron de los funcionarios por el Cr. Gustavo Gallego

En la mañana del 17 de marzo ppdo., el Gobierno de la CABA invitó a los vecinos de la Comuna 13 a la presentación de la plataforma "Consorcio Participativo". El lugar elegido: la Universidad de Belgrano (UB).

Concurrí para objetar este proyecto al igual que algunos compañeros de batallas pasadas y presentes por la propiedad horizontal.

En el camino de regreso a mi hogar me convencí de escribir estas palabras con sus posibles consecuencias, como recibir las más vehementes críticas, pero no hacerlo sería un hipócrita.

Se está entregando la propiedad horizontal y las aguas de los consorcistas están muy calmas.

En la reunión en la UB, la experiencia de los años vividos llevó mi atención a las frases y comentarios vertidos durante la misma.

Puedo afirmar que las más preocupantes frases surgieron de funcionarios oficiales ratificando mis ya existentes temores, y las más veces escuchadas, pero no menos importantes, preguntas se originaron en muchos de los asistentes exponiendo la falta de conocimiento de los consorcistas, algo solo solucionable con capacitación pero camino no recorrido por el GCABA.

Cuando llegó mi turno de hablar afirmé que más del 70% de las preguntas de los consorcistas presentes se originaban en el desconocimiento de las normas que rigen la propiedad horizontal., a lo que integrantes del panel del GCABA reconocieron la importancia de la educación, antes que la participación y la información promovidas por el proyecto Consorcio Participativo.

Con educación previa la participación se promueve y la información se interpreta. La realidad es que nada se hace al respecto, tal vez una contradicción lógica y esperable desde el punto de vista político.

Viviendo en una comuna de buen poder adquisitivo me llamó la atención esta característica de mis vecinos consorcistas, el desconocimiento, pero es real y se repite en todo CABA.

Por supuesto que el GCABA prefiere regalar pescado que enseñar a pescar, y dentro de ese lineamiento se promueve el Consorcio Participativo.

Más tarde desde el panel de representantes del GCABA surgió la, para mí engañosa, presentación de una nueva y desconocida entidad de propietarios llamada APH, que se propone, y lo logro en tiempo record, participar en las negociaciones paritarias en representación de los Consorcios.

Esta entidad fue bendecida oficialmente al sugerir que los consorcistas deberían unirse a ella para enfrentar al SUTERH, del cual esta asociación se habría declarado opositora en las reuniones ya mantenidas con funcionarios.

Sobre el tema afirmé que APH es, primariamente, un estudio de abogados, y tal vez con algún componente del sector de corredores inmobiliarios, pero sin antecedentes en la vida de los consorcistas de CABA.

Desde el panel confirmaron mi afirmación, aunque ponderando su habilidad profesional al haber encontrado la brecha legal para hacer su presentación en el Ministerio de Trabajo, por lo que estaban en el proceso administrativo de aprobación de su ingreso en las paritarias representando a los consorcistas.

Los consideraron una opción válida debido a que las ya existentes entidades, que se autoproclaman como APH, representantes de consorcistas no habían demostrado la intención de actuar unidas en oportunidad de las reuniones previas sobre "Consorcio Participativo". Hasta es posible que cada una haya mantenido reuniones previas referentes al Consorcio Participativo, sin abrirse a las demás buscando consenso.

Con el antecedente de la derogación de la Ley 5464, este comentario no me sorprendió. Pero la repetición de las conductas me abochornó.

Algo huele mal en Dinamarca, tal vez porque todos los que deciden por los consorcistas usan la misma y única camiseta.

La generación dorada de la propiedad horizontal de principios de este siglo generó un cambio relevante en la vida consorcial. Fue un cambio esperanzador y admiro ese proceso, así como lamento el presente.

Pienso que el egoísmo de las partes antes mencionadas nos llevó al actual estado de debilidad, carenciado de representación y con el egoísmo de mantener ocultos los contactos políticos alimentando su propia egolatría pero no sirviendo a los consorcios.

Con el antecedente de los hechos posteriores a la derogación de la Ley 5464, este contexto no me sorprendió. Pero la repetición de hechos me abochornó.

También tengo elementos para concluir que el control estatal de la propiedad horizontal es una de las pocas políticas de largo plazo del GCABA, iniciada a fines del 2002 con la Ley 941, ratificada a nivel nacional por el Ministerio de Trabajo de la Nación con la exclusión de Asociación de Propietarios de Bienes Raíces en las paritarias del 2008, el intento de la ley 5464/15 del Consejo de Propiedad Horizontal, y actualmente la aprobación de una desconocida entidad formada por abogados e inmobiliarios en "representación" de los consorcistas en tiempo record para participar en las paritarias del 2018.

El lapso mencionado está repleto de obligaciones onerosas, inconsultas e ineficaces aplicadas a los consorcios y pagadas por sus participantes, los consorcistas.

Son datos, no suposiciones, no es partidocracia, son políticas consensuadas por todos los partidos políticos de CABA, se intensificaron en el tiempo y tienden a un objetivo específico, disfrazado de bien común, reuniendo así todos los requisitos que definen las políticas de estado.

Antes solo el GCABA, hoy con la colaboración del Gobierno Nacional.

Finalmente lo que extraje de esta reunión es la existencia de un Estado queriendo copar el mundo de la propiedad horizontal, un Estado financiando una representación de los inquilinos en su propio seno pero sin igual actitud, no deseada ni pedida por nadie, hacia los consorcistas.

Un Estado absorbiendo recursos de los edificios con la dualidad de parecer generoso devolviendo algo que antes nos quitaron para justificar y así respaldar al "Consorcio Participativo", un Estado autoritario al negarnos el derecho a elegir si aceptarlo adoptarlo o rechazarlo en cada consorcio.

La visión de un Estado interesado en conocer nuestros más mínimos problemas pero sin haber ofrecido soluciones ni información válida en oportunidad de la implementación de cada uno sus anteriores programas onerosos, que incrementaron los gastos de los consorcios, de un Estado incrementando la inversión pública en gastos de infraestructura y personal, y hasta una posible tercerización, para poner en funcionamiento el "Consorcio Participativo", borrando con el codo lo dicho en los discursos oficiales.

Todo ello sin aclarar que el conjunto de los habitantes de CABA pagaran, de allí lo de PARTICIPATIVO, su financiación mediante impuestos, y ya no por expensas.

Los consorcistas de CABA tenemos una natural tendencia a reclamar y pedir ayuda para solucionar los "problemas" de nuestros consorcios, pero sin un atisbo de querer participar en su solución por no inmiscuirse ni capacitarse. La culpa, por ende, también nos alcanza.

Agradezco a todos aquellos que participaron del grupo "EXORDIO", un loco grupo de consorcistas sin personalismos, que aceptaron no ser un "sello de goma" para actuar, que promovieron con su iniciativa individual las subcomisiones de propiedad horizontal en las comunas sin ninguna ayuda gubernamental y contra la crítica de organizaciones existentes que nos han llevado este estado de situación.

Vale la pena mencionar que ningún medio de difusión masiva jamás hizo referencia a esta iniciativa, volviendo una y otra vez sobre los integrantes de generación dorada en temas consorciales, quedándose con el pasado sin ver la evolución, eficaz o no, pero evolución al fin.

Vayan a saber los motivos que coartaron la curiosidad periodística sobre esta nueva iniciativa, sin personalismos, sin tendencia política alguna, abierta a la participación de los habitantes de cada comuna, actuando sobre las necesidades propias de cada comuna, sin diferencias entre los profesionales de la actividad y los consorcistas comunes, interactuando con entidades profesionales vinculadas a la propiedad horizontal.

Enfrentado en soledad la pelea de los componentes de los partidos políticos en los Consejos Consultivos, de muchas de las Comunas, influencia nefasta para la confiabilidad de algunas iniciativas, y promotora del desánimo en la gente que se sumó voluntariamente a esta iniciativa.

Vale un agradecimiento a Pequeñas Noticias que siempre estuvo pendiente de los logros de muchos de los participantes en las Subcomisiones de propiedad horizontal de las Comunas.

No me equivoco si expreso que si hacemos lo mismo repitiendo las mismas conductas, una y otra vez, no podemos esperar resultados distintos. O tal vez se lo copié a Einstein, vaya uno a saber

De presumirse mi equivocación podría generarse un debate abierto y constructivo como nunca lo tuvo la Propiedad Horizontal Envíe desde aqui su comentario sobre esta notaVolver al indice

Cr. Gustavo Gallego

(23/03/2018)

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