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Correo de Opinión

Un plan para bajar expensas que desapareció en el horizonte por el Sr. Juan Mauricio Araujo

Estimado Sr. Director:

¿Recuerda que en noviembre del año pasado le vaticiné que el proyecto Consorcio Participativo de Facundo Carrillo sería el Vietnam de Rodríguez Larreta? Bueno, ya están dadas las condiciones para que así sea y le puedo mostrar los indicios.

Primero que nada le aclaro que para mí "un Vietnam" es una guerra perdida que no se puede seguir y de la que no se puede salir.

Si Ud. se fija cómo comenzó esta historia verá que el año pasado Carrillo le llevó a Rodríguez Larreta su idea o un proyecto –no lo sé- y éste, luego de anunciarlo, lo presentó a la Legislatura. Sin embargo no fue aprobado.

¿Por qué?

No fue por falta de ganas. Es un revolcón que debe haber puesto rabioso a Carrillo y muy molesto a Rodríguez Larreta.

Fue porque el bloque oficialista estaba dividido sobre este tema. Tal vez pensaron que el poder que le brindaría a un pequeño sector del partido gobernante –porque Cambiemos está compuesto de varios bloques- tamaña cantidad de datos privados le daría una ventaja en las elecciones y les pareció injusto. Tal vez porque desconfiaron que el Estado pueda armar una aplicación eficiente, que siempre funcione bien y tuvieron miedo de quedar pegados a la catástrofe que sucedería de no ser así. Tal vez porque se dieron cuenta de que sus votantes son políticamente de derecha y económicamente liberales y ese tema de las estatizaciones no les cae del todo bien. Tal vez por miedo a las batallas judiciales que se olfatearon. Tal vez por un poco de todas estas cosas y tal vez por ninguna. No lo sé. En resumen, con un dictamen de la Comisión de Legislación General favorable a último momento lo sacaron. Evidentemente la suma de votos necesarios no les dio.

Hasta aquí bien, son cosas que sabemos todos.

En febrero Facundo Carrillo también vuelve con Consorcio Participativo pero... antes nos contó cómo el Gobierno municipal nos va a bajar las expensas en un 20%.

Un lindo número el 20%, ¿no?

Sin embargo para que bajen un 20% hay que ahorrar un 40 porque la mitad de los ingresos del consorcio se lo llevan los encargados, antes gracias a los administradores y ahora –bendito sea el Señor- también gracias a los inmobiliarios, perdón, quise decir los propietarios.

No se impaciente Sr. Director, ya llego al punto.

Retomando, mientras tanto en el país siguen pasando cosas: la clase media a las puertas del invierno sufre un fuerte tarifazo que –como no podía ser de otro modo- también golpea a las expensas. Los exiguos haberes de los jubilados –aquellos que deben decidir si pagan expensas o compran medicamentos- no alcanzan para los nuevos gastos y –para colmo de males- la inflación, de la mano de una fuerte devaluación del dólar, golpea a todos por igual.

Y entonces... Carrillo, en lugar de recalcular y –apelando a una mirada superior de conjunto- desacelerar o cambiar de rumbo para no sumar temas urticantes a la gestión de Rodríguez Larreta, se propone acelerar a fondo y anuncia nuevas rondas para hablar con vecinos de un plan para bajar las expensas que desapareció en el horizonte de la mano del aumento de tarifas, la devaluación del dólar y la nueva entidad de "propietarios" al firmar aumentos salariales que produjeron incrementos de los costos laborales en un 25% en relación al año anterior.

Y aquí llego a la conclusión, Sr. Director.

Eso es lo que hace falta para vietnamizar una campaña:

Un jefe que está ocupado en otra cosa, que no entiende del tema, que no entiende la naturaleza humana o que es ingenuo y que deja hacer. Ese no sabe seguir y no puede ganar.

Un funcionario que sea rígido, estructurado y que no tenga capacidad de analizar los cambios que se producen en el entorno. Uno que sea obstinado, agresivo y que –en su juventud- piense que en el fondo todo se trata de ver quién la tiene más grande (le pido disculpas por el lenguaje Sr. Director pero no sabía cómo decirlo de otro modo). Ese no puede salir.

O sea, una guerra perdida que no se puede seguir y de la que no se puede salir.

Entonces es cuando todo parece desarrollarse en un pantano. Se hace difícil, costoso y produce muchos perjuicios tanto a amigos como a enemigos y –lo que da más pena- a gente inocente, en este caso son los vecinos de la ciudad  Envíe desde aqui su comentario sobre esta notaVolver al indice

Juan Mauricio Araujo

(8/05/2018)

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